Cuando un loco pierde sus pastillas y le llega el ataque de enajenación mental. Todo puede ocurrir sin esperarlo.

Tocar el cadáver de Francisco Franco ha desatado pasiones encontradas. A la hora en que escribo este post, la Guardia Civil ha entrado en la explanada de la abadía, levantada para la paz, donde equis exaltados están dándose tortazos a todo meter.

Mientras, el desnortado gobierno en funciones está tocando la lira como hizo Nerón cuando ardía Roma a sus pies y echaba la culpa a los cristianos.

España no se merece estar en los noticieros extranjeros que hablan de un inicio de enfrentamiento civil. Y todo por culpa de un loco que ha extraviado la caja de tranquilizantes.

Necesitamos que una autoridad superior corte de raíz estos desmanes. O lo hacemos los españoles el 10 de noviembre mediante las urnas. O este pueblo volverá a repetir las desgracias de hace más de ochenta años.

Tomás de la Torre Lendínez

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