Nos atacan a los católicos cuando afirman que la Religión es una droga para adormecer a los tontunos seguidores de la misma. Nos abren en canal cuando nos indican que nos preocupa solamente llegar al Cielo, y nos importa un pimiento el resto de problemas sociales, laborales y familiares existentes en esta hora de la historia humana.

Esta es la crítica que el marxismo ha hecho a la Iglesia Católica. Cuando el propio marxismo ha demostrado con creces que es la peor doctrina política de la historia humana, matando a millones de seres humanos. El ejemplo actual en Venezuela no admite más que rendirse.

La Palabra de Dios de este domingo, fiesta de la Ascensión del Señor a los cielos, nos trae las siguientes sugerencias:

1.- El autor, san Lucas, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos narra con precisión cómo el Señor sube al cielo a la vista de sus discípulos a los que envía a llevar el evangelio hasta el último confín de la tierra.

Los embobados amigos de Jesús tienen que aguantar que dos hombres, vestidos de blanco, les digan que dejen de mirar para arriba y se vayan a evangelizar, es la prueba cómo la tentación de huir de las responsabilidades pastorales es una tentación muy humana.

Por lo tanto, todos los cristianos estamos llamados a predicar el evangelio en el lugar donde vivamos, trabajemos, o tengamos el domicilio. Olvidar esta obligación es humano, pero permanecer en ella ya es algo que enfada al Señor y mancha nuestra conciencia.

2.- En la carta a los Efesios, san Pablo nos describe un resumen perfecto de lo que es la historia de la salvación de Dios para con todos y cada uno de nosotros.

Nos recuerda los grandes valores del Reino de Dios, nos trae a colación la obligación de predicar el evangelio a toda personas de buena voluntad y nos indica que un cristiano, un hijo de Dios, no puede olvidar la responsabilidad de seguir los pasos del Maestro, Jesús de Nazaret.

Algunas veces, bastantes personas olvidan esta responsabilidad misionera de nuestra fe. Hoy es un buen momento para recuperar nuestra obligación de extender el evangelio del Señor.

3.- En el evangelio de hoy vemos cómo Cristo sube a los cielos, según una versión abreviada del mismo san Lucas en su evangelio.

Es bueno subrayar cómo Jesús asciende al cielo por su propio poder, mientras bendice a sus amigos a los que deja la responsabilidad de ir hasta el último rincón de la tierra.

La acción de bendecir no es un rito vacio, no es un gesto inútil, es la prueba de que somos hijos de Dios y hermanos en la misma fe, pero con la ayuda de la bendición de Dios, nuestra misión se hace más llevadera.

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