Dada la inestabilidad ingobernable de España en estos momentos, es una irresponsabilidad jugar con el fuego fatuo de la presentación en las Cortes, sin haber atado alianzas con nadie.

Acudir a la cita parlamentaria con la cabeza en estado fallido, creyendo que en septiembre otro gallo cantará es propio de un tipo como el plagiario que inventa, improvisa y no sabe gobernar una nación como España, un pueblo con sus virtudes y sus problemas.

Para esta función de gobierno, no hay negros que hagan el caldo gordo, mientras el aspirante está tumbado viéndolas venir, como ocurrió con su tesis doctoral cum fraude.

Otras elecciones generales nos van a llevar al mismo estado de cosas, con algunos cambios en los números de parlamentarios. Total agua con sifón.

Por lo tanto, no aplaudo este juego con fuego porque en mitad de la ceremonia nos podemos quemar todos, comenzando por el propio protagonista montado en el avión que lo lleve hasta la ducha.

Tomás de la Torre Lendínez

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