Si existe un núcleo esencial en la sociedad es la familia. Todos los regímenes políticos han tratado y pretenden apoderarse de la familia, porque teniéndola sometida, tienen en sus manos los destinos de los individuos que la componen.

En los últimos años, la ideología de género se ha convertido en el esencial enemigo de la familia, rompiendo el papel del padre varón, de la madre mujer, y de los hijos tal como nacen por la propia procreación natural. 

Hoy, fiesta de la Sagrada Familia, la Palabra de Dios nos da estos mensajes:

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1.- El Libro del Eclesiástico nos presenta cuales eran las constantes vitales de una familia israelita: el respeto a los abuelos, la obediencia  a los padres, la fraternidad entre los hermanos, y la unidad entre todos los miembros de la misma sangre.

En el pueblo de Israel no se concebía la realidad de familias partidas y peleadas; la paz era el signo de la convivencia familiar y el consejo de los ancianos era norma y ley para dirimir cualquier diferencia que surgiera.

Si miramos el modelo de familia actual las diferencias son abismales. Por esto, es muy difícil encontrar familias felices y contentas, porque están muy lejos del ideal de una familia honda y profundamente enraizada en Dios, principio y fundamento de todo.

2.- La comunidad cristiana de Colosas es animada por san Pablo a mantener los principios esenciales de la convivencia en paz, concordia y tolerancia. Normalmente, tal como sean las familias así será el clima del pueblo, de la comunidad que vive en el mismo lugar. Si las familias están divididas, enfrentadas, peleadas, esa atmósfera salta a las calles y plazas, y hasta el interior de los propios templos católicos.

3.- En el evangelio de san Lucas encontramos el episodio de la pérdida del Niño en el templo de Jerusalén, hasta que fue encontrado debatiendo con los doctores de la Ley, adelantando parte de lo que hará cuando salga a predicar la buena noticia del Evangelio.

José y María no comprenden la situación, aunque la Virgen llevaba todo lo acontecido escondido y guardado en su corazón para contarlo a san Lucas autor de este enigmático pasaje.

El texto concluye que la Sagrada Familia se marchó a Nazaret, donde Jesús creció en obediencia y estatura ante Dios y los hombres, hasta que llegó el momento de predicar por los caminos y aldeas de Israel.

Las familias de hoy deben mirar a la familia de Nazaret, en ella encontrarán soluciones para afrontar los problemas que nacen y atacan organizados por la ideología de género, gran enemigo de la unidad familiar de hoy y del futuro.

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