Pocas personas celebran el día en que fueron bautizadas en el interior de la Iglesia Católica. Ya no se festejan ni los santos que uno lleva en el nombre propio impuesto el día del Bautismo. Ahora, solamente, se trafica con el cumpleaños. Un cristiano debe alegrarse por algo más.

Hoy domingo es la Fiesta del Bautismo del Señor. De esta manera se acaban los días del ciclo litúrgico navideño.

La Palabra de Dios de este domingo nos transmite los siguientes mensajes:

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1.- El profeta Isaías nos recuerda cómo será y actuará el Mesías prometido. No voceará por las calles, será la humildad andante, nunca se arrogará ninguna chifladura, todo lo contrario, hará el bien a todos sin mirar ni el color de la piel, ni la cultura, ni la edad…Será el Amor de Dios personificado en el Mesías.

Esta visión mesiánica no será aceptada por el pueblo de Israel, que pensará que la llegada del Mesías será para engrandecerlo políticamente sobre el resto de los pueblos.

La llegada humilde del Mesías levanta odios que conducirán a la Muerte en la Cruz.

2.- El libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por san Lucas, nos muestra cómo Juan el Bautista se presenta como el actor del rito bautismal que Jesús recibió en la orilla del río Jordán.

Cuando se visita, físicamente, el sitio del Bautismo de Jesús, comprende uno cómo aquella escena debió levantar ampollas en los dirigentes judíos de entonces, porque el lugar es tan bello como el mismo sacramento del Bautismo que el visitante renueva en el mismo lugar donde el Señor estuvo al lado de su pariente Juan el Bautista.

El río es el mismo, el agua, lógicamente no, porque es una corriente continua de agua.

3.- En el evangelio de hoy asistimos a cómo Jesús fue bautizado según san Lucas. Es el momento de la manifestación de la Santísima Trinidad. Es el momento de demostrar que el Hijo enviado por el Padre debería ser escuchado, para que el depósito de su Revelación, lo pudiéramos entender mejor a la luz del Espíritu Santo.

Esta es la misión de la Iglesia Católica: bautizar a toda persona de buena voluntad en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, para que los miembros de la comunidad no disminuyan, sino que crezcan en cantidad y sobre todo, en calidad.

Porque hoy sí tenemos gentes bautizadas, pero que ¿calidad cristiana poseen?. ¿Son católicos de ocasión, convicción o responsabilidad formal?

Hoy es una ocasión idónea para que nos respondamos en nuestra conciencia, cual es la calidad y sensatez cristiana de nuestra persona y nuestras familias.

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