Iniciamos la Semana Santa. Los días centrales de nuestra fe católica. Las fechas esenciales en las que debemos vivir intensamente el Misterio Pascual de Cristo: su pasión, muerte y resurrección.

La sociedad, por el contrario, nos ofrece unos reclamos muy vistosos que nos apartan de la religiosidad propia de estas fechas. Viajes, desplazamientos, relajaciones…nos quitan del verdadero sentido cristiano de estos días.

Veamos cómo hoy la Palabra de Dios nos conduce al centro del Misterio Pascual.

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1.- El profeta Isaías nos conduce al cordero inocente que será llevado al matadero sin protestar, sabiendo que está cumpliendo la voluntad de Dios, reconociendo que sin haber cometido un pecado, sin embargo, se echará sobre sus espaldas todos los pecados del mundo para salvarnos de las consecuencias de ser enemigos de Dios.

¿Qué religión encuentra y tiene un ejemplo tan evidente de todo un Hijo de Dios que se hace hombre, igual en todo a nosotros menos en el pecado, para luego salvarnos de nuestros propios fallos y negativas a la voluntad divina?.

Cuando nos llega la enfermedad y el dolor debemos mirar a este cordero que se entrega por nuestra salvación solamente obedeciendo la voluntad de su Padre.

2.- San Pablo nos hace un resumen del misterio pascual de Cristo. Lo hace dentro de una antigua oración formada dentro de la comunidad cristiana.

Por lo tanto, es bueno releer esta segunda lectura:

«Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de si mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.»

3.- El evangelio de hoy es la lectura de la Pasión según san Lucas. Es una lectura aleccionadora que nos prepara a vivir los grandes misterios de nuestra fe católica, en estos días en los que tan materialistas hemos convertido nuestras personas y familias.

Recomiendo, encarecidamente, la lectura de la Pasión, que nos llevará a vivir intensamente estos días de Semana Santa, que no son las vacaciones de la primavera.

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