El Cid campeador ganó alguna que otra batalla contra la morisma, muerto, montado en su caballería, con la ayuda de sus escuderos. Recientemente, la misma historia se vuelve a repetir solamente dentro de las salas judiciales, donde reina el estado de Derecho y no el desecho que es el que manda en el ejecutivo.

La Palabra de Dios de este domingo de Pentecostés nos sugiere los siguientes mensajes:

1.- El día que nace la Iglesia Católica al mundo universal es en esta fecha, ya que las gentes que pueblan Jerusalén, proceden de multitud de sitios y lugares diversos.

La llegada del Espíritu Santo sobre los apostoles supone la palanca, la fuerza, la ilusión, la decisión de entregarse a la misión apostólica con todas las consecuencias.

Los beneficiarios de esa llegada del Espíritu Santo son todos los visitantes de aquel día a Jerusalén, pues son los que ponen los oídos y sus voluntades en ser los transmisores de la fuerza del Espíritu del Señor.

Ese mismo Espíritu sigue cayendo sobre nosotros en estos días: cada vez que recibimos el perdón de los pecados en la confesión; cada vez que comemos el Cuerpo de Cristo, cada vez que damos catequesis, cada vez que ponemos una oreja a escuchar a un hermano necesitado, cada vez que…

2.- En la segunda lectura queda muy claro que el Cuerpo de Cristo está compuesto por muchos miembros y que todos juntos formamos una unidad indivisible e inseparable. Por lo tanto, la unidad en Cristo es esencial en el interior de la Iglesia.

Cuando alguien desea disponer de rancho para sí mismo, cuando alguien toma a broma la unidad de la Iglesia Católica, en ese momento rompe la unidad del Cuerpo Místico de Cristo, algo que nos aparta de la voluntad de Dios para su Iglesia.

Quien mantiene la unidad es Cristo, Cabeza de todo su cuerpo. Nadie puede  ocupar el lugar de Cristo, como cabeza, aunque algunos lo pretendan sin conseguirlo.

3.- En el evangelio aparece claro que el envío del Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente es el cumplimiento de la promesa del Señor. Es el momento en el que los discípulos de Cristo adquieren la mayoría de edad y gobierno ante Dios y los hombres.

Vivamos en nuestras vidas la presencia del Espíritu Santo a diario y nuestras personas estarán llenas de alegría, gozo, paz, sosiego, tolerancia y perdón a todos, dones esenciales del Espíritu Santo sobre la vida de la Iglesia de todos los tiempos.

Leave a Reply