Comenzamos un nuevo curso en Semina Verbi. Tras el mes de Ejercicios Espirituales tomamos el hilo de nuestro programa, apareciendo semanalmente a través de Cadena Ibérica, y sus emisoras asociadas. Esperamos que nuestros encuentros semanales sean provechosos para nuestra vida cristiana tanto a nivel personal, como familiar y social.

Lepanto, la más alta ocasión que vieron los siglos

Este domingo, fiesta de la Virgen del Rosario, es el aniversario de la victoria de las tropas españolas en la batalla de Lepanto sobre la morisma. En aquel trance Cervantes perdió su brazo izquierdo, pero le quedó el derecho para escribir El Quijote.

La Palabra de Dios nos recuerda los siguientes mensajes:

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1.- En la primera lectura tomada del libro del Génesis queda muy claro que Dios creó a Adán y Eva, hombre y mujer los creó, les entregó el  dominio sobre todos los animales del agua, del cielo y de la tierra, para que vivieran la felicidad propia de aquel  jardín del Edén. Felicidad que perdieron por culpa del primer pecado que cometieron.

Hoy, la dominante dictadura de la ideología de género propone que existe una lista interminable de géneros entre los actuales ciudadanos. De modo que pueden pasarse de uno a otro, como quien cambia de coche cuando le toca un buen pellizco  monetario de la lotería.

¡Qué lejos estamos hoy de aquella felicidad del Paraíso terrenal¡

2.- En la segunda lectura encontramos cómo toda la creación ha sido sublimada por la pasión y la muerte de Jesús, quien está sentado a la derecha del Padre en el Reino de Dios.

A pesar de esta inmensa grandeza, Jesús no se corta un pelo y nos llama hermanos.

Por lo tanto, somos, como seres creados por Dios, hijos suyos y hermanos de Cristo. Nunca seremos una máquina a la que se le puede quitar su identidad, pintando la chapa.

3.-  En el evangelio de hoy el Señor deja claro que el hombre y la mujer se casan recibiendo el sacramento del matrimonio para procrear. Nunca para mirarse en el espejo y no traer hijos al mundo, llenando la casa de animales domésticos.

La prole de un matrimonio católico es el ejemplo que debemos seguir, porque quien no se hace como un niño nunca entrará en el Reino de Dios. Quien no tiene alma de niño, quien odia a los infantes, quien los mata en seno materno, quien les niega la libertad de elección de escuela, quien los mancilla con actos impúdicos, quien vende su identidad mediante la pornografía, quien enseña el robo, la mentira y la droga a un niño…esos irán de cabeza al infierno donde el fuego nunca se apaga, como leíamos en el evangelio del domingo pasado.

La infancia y la ancianidad, que es la segunda infancia, deben ser bendecidas como lo hizo el Señor, en el texto del evangelio de hoy.

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