En la parte final de un puente cuyo eje central ha sido la festividad de la Virgen del Pilar, madre de la Hispanidad, ya que tal día como el 12 de octubre de 1492 Colón arribó a las costas del Nuevo Mundo, volvemos a salir por el aire radiofónico de Cadena Ibérica y radio Universal, buscando que la sabiduría divina nos aliente a los españoles en torno a nuestra fiesta nacional unidos en la paz, la concordia y la libertad de España.

La Palabra de Dios de este domingo nos emite unas señales muy importantes:

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1.- La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría, donde se deja muy claramente expresado que quien posee la sabiduría divina tiene el mayor de los tesoros posibles, más valiosos que la plata y demás metales semejantes.

Durante el ciclo vital he conocido a personas poseedoras de la sabiduría divina a la hora de juzgar, escribir, hablar, ponderar, aconsejar, alabar o regañar. Eran amigos de Dios y de los hombres, eran cristianos practicantes de la oración, la sencillez, la paz y la caridad.

En los tiempos actuales he dejado de ver a los poseedores de la sabiduría divina. Ahora se lleva más disponer y ser tontos de capirote, plagiarios del conocimiento ajeno, embusteros de tomo y lomo, eso sí, chalados pero muy ricos en dinero y posesiones inmobiliarias, que nunca se podrán llevar metidas entre las telas del pijama de madera cuando vayan al cementerio.

La sabiduría divina abre las puertas de la tierra y del Cielo.

2.- La segunda lectura tomada de la carta a los Hebreos nos indica que la Palabra de Dios es como una espada de doble filo que corta todo lo que se le pone por delante, y descubre todo lo se pretenda ocultar.

Recibo correos electrónicos de oyentes y lectores que se quedan tocados por los comentarios que damos a conocer sobre la Palabra de Dios de cada domingo. Es lógico, porque la fuerza sanadora y salvadora de la sabiduría divina está contenida en la propia Palabra de Dios.

Benditos todos los que se sientan llamados por Dios mediante estos comentarios dominicales.

3.- En el evangelio extraído de san Marcos vemos la escena del joven rico que era un fiel cumplidor de los mandamientos, pero tenía más posesiones que algunos de los actuales defensores del pobrismo, que no tiene nada que ver con los pobres del evangelio.

Jesús afirma tajante: Es difícil que un rico entre en el Reino de los Cielos.

Los ricos a los que Jesús se refiere son  a los que atesoran riquezas materiales, pero además, son enemigos de la sabiduría divina. Son tontos todo el día, porque se creen que la felicidad se la pueden dar sus muchas riquezas. Lo que les hace ser unos soberbios como caballos percherones.  Busquemos la sabiduría de Dios contenida en su Palabra; vivamos y actuemos con sabiduría divina, que es la gran riqueza que nos conducirá hasta el Reino de Dios. Lo demás se lo comerá la polilla, los herederos lo dinamitarán, o hacienda le pegará un bocado completo.

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