Vienen tiempos, ya están aquí, en que las libertades personales serán constreñidas, cuadriculadas, uniformadas y manipuladas. El pensamiento único ha sido elegido como santo y seña de una sociedad aborregada, olvidando que la libertad personal nunca puede ser encarcelada por ningún poder social ni político.

Las enseñanzas que extraemos de la Palabra de Dios de este domingo son las siguientes:

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1.- Los apostoles son perseguidos por hablar en nombre del Señor Jesús. El sumo sacerdote les conmina a que no pregonen nada de la doctrina del Maestro, a quien los judíos había matado clavado en la Cruz, tras pasar por una dolorosa pasión.

Aunque, como él había prometido resucitó al tercer día de entre los muertos. Siguiendo, pues el Misterio Pascual de Cristo, los apostoles predican el evangelio del Señor, aunque estaban severamente vigilados por la policía del sumo sacerdote que condenó a Jesús.

Esta persecución les daba alegría y fuerzas para seguir hablando del Maestro sin miedo a nada ni a nadie. En la sociedad actual los miedos a la policía del pensamiento único acobardan a mucha gente a no decir ni siquiera que son cristianos y miembros de la Iglesia.

2.- En la segunda lectura del libro del Apocalipsis vemos cómo se habla claramente del cordero inmaculado que fue degollado en cumplimiento de la voluntad de Dios que deseó, eternamente, salvar a todas las personas de buena voluntad, mediante la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús.

La salvación obtenida por la sangre del cordero, derramada en la cruz, tiene un mensaje de limpieza y sanación que alcanza a todos los seres humanos hasta nuestros días.

La pregunta es clave:¿Somos conscientes que estamos salvados gracias al Misterio Pascual de Cristo, que murió y resucitó por todos nosotros?. Esa consciencia hoy falta en mucha gente.

3.- Jesús resucitado se aparece por tercera vez a los apostoles en la pesca milagrosa, de cuyo fruto el mismo Señor come con sus amigos en la orilla del lago de Galilea.

Primeramente obedecen al Maestro al echar la red por el lado que les indica y conseguir una gran cantidad de peces, a pesar de haber estado toda la noche sin poder coger ni una mala raspa de pez.

En segundo lugar, dudan si puede ser el mismo  Cristo resucitado o un fantasma. Solamente Pedro reconoce al Maestro resucitado, tirándose al agua porque su conciencia le remordía tras las tres negativas en la noche del Jueves Santo, cuando el galló cantó.

Y finalmente, Jesús comparte con ellos el pescado para demostrarles que los fantasmas no comen, ni hablan, sin embargo, el resucitado es el mismo que los había hecho pescadores de hombres. La libertad personal, por lo tanto, no se pueden meter en una maleta del pensamiento único. Es la libertad de los hijos de Dios que nunca callamos, ni lo haremos ante nada ni ante nadie.

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