Este 20 de enero es la fiesta de San Sebastián, patrón de muchas localidades españolas. Entre ellas de la ciudad de San Sebastián, a la que con la jerga vasca ahora llaman no sé qué. Me da igual, porque pretender que un cambio caprichoso durará siempre, es vivir alienados por ideologías separatistas y golpistas.

La Palabra de Dios de este domingo nos emite los siguientes mensajes:

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1.- El profeta Isaías imagina cómo será la tierra de Israel cuando aparezca el Mesías: ya será una felicidad plena vivir en la tierra israelita, porque la marginación desaparecerá, la pobreza se limitará y la felicidad reinará en todos los hogares.

Isaías es inteligente y no desea pasarse en la forma de describir las bondades del futuro del pueblo de Dios cuando aparezca el Mesías.

Lo importante es que será como un esposo feliz ama a su mujer en su casa.

2.- En la carta de san Pablo a los corintios encontramos la mejor descripción de los diversos carismas o servicios existentes en el interior de la comunidad cristiana. Dando por sabido que todos buscan el bien común de la unidad, y que cada carisma particular busca nada más que lo mejor para todos.

Este ideal de comunidad cristiana no deja de ser un ideal al que tender, pero san Pablo conoce que las flaquezas humanas harán que se olviden los buenos propósitos, intenciones y acciones.

En el centro del arco de bóveda está el Espíritu Santo, abogado enviado por el Señor para profundizar en toda la verdad de la Revelación divina, y mantener la unidad de la Iglesia.

3.- En las bodas de Caná de Galilea hizo el Señor su primer milagro, a instancias y petición de su Madre María, siempre atenta y solícita ante el mal momento que pasaron los novios cuando en pleno convite nupcial se habían quedado sin vino.

Tras convertir el agua en vino, Jesús puso su divinidad al servicio de todos los necesitados: novios, amigos y conocidos. La fama del milagro hizo que la gente comenzara a ver que el Mesías estaba ya allí, porque como había dicho Isaías en la primera lectura los tiempos mesiánicos serían como cuando un esposo ama a su esposa en casa: momentos de felicidad.

¡Cuánto debemos aprender de esta Palabra de Dios¡.

Una cosa sobre todas las demás:

La vocación a contraer matrimonio en la Iglesia Católica es un regalo para el desarrollo humano integral de la pareja. No entender esto, es comenzar la cuesta abajo camino del divorcio o de otras situaciones que mejor es no mencionar.

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