Damos comienzo al nuevo año litúrgico, durante el cual leeremos el evangelio de san Lucas a lo largo de todos los domingos que vengan. E iniciamos el tiempo del Adviento, consistente en cuatro semanas de preparación espiritual  para celebrar dignamente el nacimiento del Señor en las fechas navideñas.

En este primer domingo de Adviento encontramos las siguientes enseñanzas:

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1.- El profeta Jeremías anuncia la llegada de un “vástago legítimo”, de un hijo primogénito, que ejercerá la misión encomendada por el Padre.

La llegada de este hijo legítimo nos anima  a ver cómo el tiempo de preparación para el nacimiento del Señor no consiste en el consumo, el gasto, el disfrute, la comodidad y el placer, sino todo lo contrario, en tener el alma limpia, la casa dispuesta, el sitio hábil para colocar el belén, y vivir en paz y concordia con todos nuestros hermanos comenzando por los más cercanos.

Nunca nadie merece vivir una Navidad sin preparación espiritual. En este tiempo estamos.

2.- La segunda lectura nos habla de cómo entre los cristianos debe reinar el amor y la paz como dones de Dios. Nunca como objetos a comprar, algo que es imposible humanamente.

Si el amor no nace de un corazón lleno de la Gracia de Dios, si la paz no nace de un corazón pacífico, entonces las fechas que se avecinan serán “unas fiestas sin alma y paganas”.

Quien desee entrar en el misterio de Belén, debe estar lleno de amor y paz.

3.- En el evangelio de san Lucas se hace una comparación literaria entre la segunda venida de Cristo, con la primera en la que nació en Belén engendrado por obra del Espíritu Santo, en el seno virginal de María de Nazaret.

Por esto, san Lucas recomienda:

“Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida”.

Los últimos años el tiempo previo a la Navidad del Señor, el tiempo del Adviento, se ha convertido en una loca carrera de comidas, cenas, encuentros de degustación culinaria, atropellos por gastar y comprar para consumir, creyendo que de esa manera se puede ser feliz plenamente, algo que es falso de toda falsedad.

Para mucha gente estos días son jornadas muy tristes, porque los valores materiales no reportan tranquilidad de conciencia, de amor y paz. Inevitablemente aumentan los suicidios.

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