Nadie con dos dedos de frente es capaz de prescindir de la agricultura cuando es uno de los grandes descubrimientos de la humanidad para mantener la alimentación elemental de los seres humanos. Además en la historia del pensamiento la ciencia agraria ha descubierto un montón de opciones que sirven para que mejore la calidad de los frutos de los alimentos  que salen de la tierra con el esfuerzo humano. La actual moda de la vida vegana no es nada nuevo, aunque algunos anden creyendo que han descubierto el mar Mediterráneo.

La Palabra de Dios de este domingo nos trae las siguientes sugerencias:

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1.- El horno del alfarero, la criba, la expresión oral de cualquiera, pueden servir para demostrar quién es y cómo se comporta a quien tenemos delante. El libro del Eclesiástico da unos consejos que dejan con la boca abierta al lector. Es una gran lección moral del comportamiento interpersonal.

Ojalá que las relaciones humanas tuvieran presentes estos consejos, pues mejor nos iría en el campo social, comercial, familiar, vecinal y político en nuestra nación en los tiempos actuales.

2.- En la segunda lectura nos encontramos en cómo san Pablo hace caer en la cuenta que el cuerpo que hoy tenemos dejará de  existir y nos abrirá las puertas a la inmortalidad, que siempre será la manera de estar delante del Señor por toda la eternidad en el Reino de los Cielos, quienes tengan la dicha de recibir el premio de entrar en él gracias a que sus vidas sean ejemplo de fe viva y actuantes conforme  al cumplimiento de la voluntad de Dios.

Se impone, pues, vivir como si no viviéramos, estar como si no estuviéramos, sin pegarnos a nada material, sino todo lo contrario, a los valores del Reino de Dios, que sabemos que nunca será perder el tiempo en vano, sino en recibir el premio que nos merezcamos conforme sea nuestra conducta.

3.- Nunca es el discípulo superior a su maestro, al contrario, tardará tiempo en superarle. Tampoco dos ciegos pueden conducirse entre sí, pues caerán en el hoyo. Lo mismo que no debemos juzgar la mota de polvo del hermano, dejando de mirar la viga en el propio ojo. Para hablar de los demás debemos quitar la viga del propio. Los árboles buenos dan frutos buenos, los árboles malos dan frutos malos. Nunca la agricultura será una destrucción para el género humano, salvo que esté manipulada para matar a los comensales de los frutos del campo.

Todos estos consejos nos llevan a una gran conclusión:

Nadie es dueño de juzgar a nadie. El único juez de todos es Dios.

La caridad por lo tanto debe presidir nuestras vidas: amar a Dios sobre todas las cosas y a los hermanos como a nosotros mismos.

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