El calor veraniego ha llegado y nadie sabe como ha sido. Quienes no se aclaran son los encargados por las urnas para que gobiernen en las regiones y en España. Seguramente el calor los atontolina más.

La Palabra de Dios de este domingo nos entrega las siguientes enseñanzas:

1.- En la primera lectura vemos el modo sencillo como Dios elegía a sus profetas. Eran hombres fuertes, trabajadores del campo y, por lo tanto, duros de mollera.

Cuando Eliseo se da cuenta de lo que ha hecho Elías con él, es cuando deja la yunta del arado y decide sacrificar a los animales a Dios para que comiera el pueblo.

Es la forma campestre de dar gracias a Dios y de rogarle que le concediera sabiduría para la misión profética que le había encomendado.

Hoy, el profetismo está de capa caída y, además, los que quedan están poseídos de sí mismos de manera que consideran que con ellos se acaba el oficio de profeta. Una mentira como una catedral de grande.

2.- En la segunda lectura san Pablo hace una llamada a la libertad de forma solemne y constante. Es la libertad un don de los hijos de Dios que olvidamos y dejamos archivado como si ser libres no fuera con nosotros.

Estamos muy equivocados. La libertad de los cristianos es una exigencia que tenemos que demandar en todo momento, ya que cuando un cristiano vive y practica la libertad es cuando es más completa su vocación y su valentía para ayudar a los demás.

San Pablo mezcla libertad y amor al prójimo, algo que olvidamos porque nuestro egoísmo es tan grande que nos impide ver la grandeza de amar a Dios sobre todas las cosas y a los hermanos como a nosotros mismos.

3.- En el evangelio de hoy aparecen varias llamadas del Señor a gentes a que lo siguiera. No todos le obedecen. Es lo mismo que ocurre hoy en la Iglesia, donde Dios sigue llamando a las personas a ser curas o monjas, pero los atractivos del mundo, la cobardía y la comodidad, lleva a contestar que no siguen el camino marcado por el Señor.

Seguir a Cristo poniendo condiciones, tampoco es el mejor cuadro para colocar una buena fotografía. El mismo Jesús lo dice muy claro:

-Todo el que pone la mano en el arado y mira para atrás no es digno del Reino de Dios.

Solamente quien no pone condiciones, solamente quien obedece libre y responsablemente ese sí es digno del Reino de Dios. ¿En qué campo estamos?. ¿En qué grupo vivimos?. Respondamos con sinceridad en el interior de nuestra conciencia y en el ardor de nuestro corazón.

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