Hemos llegado al domingo del buen pastor. En la Palabra de Dios de esta jornada podemos encontrar los siguientes mensajes:

1.- En la lectura de los Hechos de los Apóstoles vuelve san Pedro dar en el clavo hablando al pueblo recordando que fueron ellos los que habían matado al Nazareno, clavado en la Cruz y enterrado en un sepulcro nuevo resucitó al tercer día como lo había profetizado un montón de veces.

Y es que san Pedro había hecho un milagro a un enfermo, no en su propio nombre, sino en el nombre de Jesús de Nazaret. Los jefes del pueblo judío les piden con que poder hacen ese milagro.

San Pedro responde que en el nombre y poder de Cristo muerto y resucitado, a quien ellos habían llevado al patíbulo de la Cruz.

Muchas personas, cuando oyen hablar a obispos y curas, les piden explicaciones de sus palabras, preguntando en que se apoyan para decir una afirmación de contenido moral sobre la defensa de la vida desde su concepción hasta el final de la misma, pretendiendo que los pastores eclesiales están más guapos mudos y quietos. Craso error. Los obispos y curas hablamos en el nombre de Jesús muerto y resucitado de entre los muertos.

2.- En la segunda lectura encontramos cómo si vivimos como buenos hijos de Dios estaremos andando el camino que conduce al Cielo, donde veremos al Señor tal cual es, y podremos permanecer eternamente alabándole junto a los ángeles y arcángeles.

Esta certeza nos debe conducir a vivir con la gran esperanza de que el Cielo está cerca de todos los cristianos, siempre que vivamos y cumplamos la voluntad de Dios.

3.- En el evangelio de hoy encontramos a Jesús proclamándose como el buen pastor que conoce a sus ovejas, a las que conoce personalmente, y por las que da la vida de manera libre y voluntaria, porque el buen pastor siempre lo hace así.

Por el contrario, el asalariado no le importan las ovejas, le da igual que se pierdan, que no coman, o se despeñen por cualquier desfiladero.

El Señor reconoce que tiene otras ovejas que no son de su redil, pero que invita a los pastores que colaboran con él a que vayan hasta el último confín de la tierra para evangelizarlas y unirlas al gran rebaño del único buen pastor, que es Cristo.

Los actuales pastores estamos llamados a ser y actuar como el buen pastor. Debemos conocer a las personas que la Iglesia nos encomienda. Tenemos que saber sus nombres, sus problemas, sus alegrías y sus penas. Hemos de estar al servicio de todas buscando siempre la unidad del rebaño junto al único y eterno pastor que es el Señor.

Los pastores de hoy estamos llamados a examinar nuestra conducta de pastores todos los días de nuestra vida, sabiendo que no somos asalariados, sino pastores a imitación de Cristo buen pastor del único rebaño que es el Pueblo de Dios en marcha a la Casa del Padre.

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