La Iglesia es Católica, es decir, universal. En un trozo de España han levantado una secta nacionalista muy lejos de la universalidad que Cristo pidió y exigió a los primeros cristianos guiados por los valientes primitivos discípulos.

Veamos las sugerencias que nos da la Palabra de Dios de este domingo:

1.- Pablo y Bernabé salen de la ciudad sacudiendo sus calzados para no llevarse nada de aquella ciudad, donde los judíos poderosos les montaron un motín que les hubiera costado la vida de modo rápido y efectivo.

Y todo estaba apoyado en la envidia de encontrar cómo la sinagoga se llenaba de gentiles, es decir, de gentes que no eran judíos de raza y sangre. Cuando la minoría judía era poco representativa. Pero disponía de los resortes del poder, suficientes para poner a ambos discípulos al borde de largarse de allí para no caer ante la furia de los judíos heridos o muertos.

Esta misma selectiva caza se hace en algunas zonas de la geografía eclesial, donde el cristianismo se ha convertido en lo que siempre fue: la religión más perseguida del mundo presente. Esto es un timbre de gloria, pues si al Maestro le hicieron lo que sufrió, nosotros debemos seguir sus pasos en todo.

2.- En la segunda lectura encontramos cómo el apóstol Juan ve a una interminable fila de gentes que se postran ante el cordero degollado, que había derramado su sangre por amor a todos y para salvarnos del pecado y de la muerte.

Es la cola de los cristianos perseguidos por causa del seguimiento del Divino Maestro. Son los alumnos dispuestos por valientes a padecer lo que venga por causa del Reino de Dios.

Esa hilera de gentes de todas razas y culturas no disminuye hoy. Todo lo contrario, aumenta en cantidad y calidad y valentía ante las actuales persecuciones.

3.- En el evangelio, el Señor compara el Reino de Dios a un rebaño de ovejas a quienes conoce y oyen su voz, ya que él es el buen pastor que las conduce por los mejores pastos y las cuida para que ninguna de ellas se pierda.

Los pastores de hoy debemos seguir los pasos del único y eterno Pastor para que no sufra ninguna de las ovejas, que la Iglesia nos encomienda. Esto lo procuramos hacer, excepto en ese pedazo de España, donde los lobos se han comido a todas las ovejas del Señor.

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