Nuestro último Españoles por la historia se lo hemos dedicado a un hombre excepcional, un pionero, innovador y visionario. Si Juan de la Cierva fuese estadounidense, sin duda, hace muchos años que la industria del cine se hubiese fijado en él. En España, por desgracia, su invento -el autogiro- y el desarrollo del mismo, la importancia incalculable que ha supuesto para el mundo de la aeronáutica, han pasado o pasan absolutamente desapercibidos.

Dibujo detalle del autogiro de Juan de la Cierva

Murcia es cuna de inventores y hogar de inventos revolucionarios. Juan de la Cierva es hijo de esta tierra. Si Cartagena es madre del submarino, De la Cierva es padre del helicóptero. El contencioso con Sikorsky así lo demuestra aunque sea de manera indirecta.

El autogiro sobrevolando San Pedro del Pinatar

Tras sufrir un accidente en un trimotor de su propia invención, Juan de la Cierva se mete de lleno a trabajar en un aparato capaz de minimizar el riesgo de volar. No fue nunca amigo de los aviones. Tal vez por esto echó el resto en construir un artefacto capaz de volar en pérdida y recuperar inercia en los momentos más complicados del vuelo: despegue y aterrizaje.

Para conocer mejor a nuestro ingeniero hemos hablado con Enrique Caballero, investigador técnico aeronáutico. Caballero es uno de los mayores conocedores del ingenio de De la Cierva.

Nuestros pioneros en el cielo

Pero el título de nuestro programa no se circunscribe solo al autogiro y a su inventor. Hemos terminado hablando de la aportación española a la ciencia aeronáutica. Y hemos repasado hitos desconocidos por el común de los españoles. El “traje espacial”  de Emilio Herrera Linares, el “telekino” de Torres Quevedo, del vuelo del pastor Diego Martín en 1793 y de un militar republicano, Virgilio Leret, fusilado en 1936 y que dejó dibujado un fantástico motor a reacción.

Disfruten del vuelo.

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