Esta frase la ha pronunciado el nuncio del papa en España durante diez años, monseñor Fratini, quien se está despidiendo de obispos y autoridades españolas.

No le falta razón al nuncio Fratini, un hombre parco en palabras y en declaraciones a los medios de comunicación. Ahora en su despedida suelta todo lo que ha callado durante una decena de años.

Afirma, con toda la razón, que la obsesión con la figura del anterior Jefe del Estado es enfermiza, cuando la solución es olvidar y tapar todo lo ocurrido hace ahora ochenta años. Y que sea Dios el único Juez de todos.

El prelado italiano no se explica tal manía. Yo se la digo en una sola frase:

«No perdonan que Franco ganara la guerra civil».

Por lo tanto, el odio es familiar y la venganza la tienen guardada desde aquel día de la victoria del 1 de abril de 1939.

Pero la pena es que los extranjeros nos vean como gentes irredentas, como un pueblo bárbaro y como ciegos llenos de odio e ira.

Tomás de la Torre Lendínez

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